Tanto el salón como la biblioteca están situados en la antigua bodega del edificio, rodeados de piedra y conformando parte del elemento que configura y da nombre al hotel: el túnel que le sirve de acceso y puerta de entrada a la magia del encanto. Dos rincones recogidos, al abrigo de ruidos y estridencias, lugares pensados para la paz, la tranquilidad y la charla agradable con la persona elegida.

Por su parte el jardín, necesariamente simple y acogedor para no distorsionar la inmensidad del paisaje que le rodea, se encuadra frente al porche cubierto donde los desayunos adquieren papel protagonista y preparan cuerpo y mente para el disfrute del día.